Qué decir de Traven, el escritor fantasma
por excelencia, ¡incluso podría ser el mismísimo Jack London! (como cuenta una
de las leyendas relacionadas con él).
Escritor nacido en Alemania, en 1882.
Es curioso que el artículo de Wikipedia
en español da esta fecha de nacimiento mientras que el artículo en ingles no ofrece ningún dato al respecto (tampoco es tan importante).
“The Carreta” es la sexta novela que leo
de Traven.
Las anteriores han sido (en orden de su
producción):
Círculo de Lectores hizo una labor editorial que hay que comenzar a
reconocer urgentemente. “Los recogedores de algodón”, “El barco de la muerte” y
“Puente en la selva” los tengo de esta edición, libros de segunda mano que en
su momento fueron comprados por alguna razón por su primer dueño o primera
dueña, y hoy en día son joyitas adquiridas hace ya unos años a un precio muy razonable.
De las novelas de la jungla, que son seis,
- Government, 1931
- The
Carreta, 1931
- March to
the Monteria, 1933
- Trozas, 1936
- The Rebellion of the Hanged, 1936
- A General from the Jungle, 1940
He leído las dos primeras, y afortunadamente, tengo las seis a buen recaudo
en mi biblioteca, todas en inglés, editadas por editoriales bastante
minimalistas. No es fácil encontrarlas hoy en día, especialmente la última.

En realidad, la primera novela que leí fue “El barco de la muerte”.
Impresionante aventura marina, que deja una impronta fuertísima. Y es una de
esas novelas que conviene leer más de jovencito. Debería figurar más en el canon
literario al uso, junto con Conrad, Stevenson, Melville, Twain o el Poe de
“Arthur Gordon Pym”. Y no lo estará seguramente por la carga socio-política que
posee la obra de Traven en general. Mucha crítica social, denunciante,
anarquizante, desasosegante, o antisistema (como se dice ahora). Pero como
seguramente lo que se cuenta en “El barco de la muerte” es real, vamos a
respetar a este autor por embarcarnos en tan maravillosas aventuras marinas, a
pesar de sernos tan desagradables por momentos. No hay romance, ni héroes. Hay
realidad, mucha burocracia y (casi) nula esperanza. Desagradables porque uno de
los objetivos de Traven, si no el más importante, es atacar la conciencia del
lector.
Es curioso cómo hoy en día se ha establecido como algo bastante habitual y
aceptado socialmente afrontar lecturas de largas novelas negras, o policíacas,
en las que se cuentan o relatan espeluznantes casos. El lector,
presumiblemente, está de parte del sempiterno o sempiterna inspectora de
policía, investigador de turno, o alguien más o menos aficionado a meterse en
líos por sí solo. Como son historias lejanas, ficticias, mucha sangre,
violencia, maldad, etc… pero a fin de cuentas eso en mi barrio no pasa.
Y luego es más que curioso, frustrante, observar cómo hay cierto tipo de
literatura que no conviene que sea del todo popular, porque apela a pensar por
nuestra cuenta, a concienciarnos, y eso ya puede ser más peligroso que un
asesino en serie.
En resumen, con el caso de Traven uno se plantea verdaderamente que los
cánones literarios existen, nos rodean, nos afectan, nos maquillan, nos
coartan, nos privan de libertad, nos manipulan. Muchas veces con la excusa de
que es lo bueno lo que perdura, lo que consigue editarse año tras año, lo que
realmente pide el público, lo que es realmente pero realmente bueno… y por el
camino se van quedando obras que no se editan hace muchos años, olvidadas, cuasi-censuradas.
Menos mal que el auténtico editor, el o la valiente que se atreve, nos rescata
de vez en cuando algún título.
Mirando en la base de datos de libros editados en España (fuente:
Ministerio de Cultura), desde que Acantilado editara en 2008 y 2009 “El barco
de la muerte” y “El tesoro de Sierra Madre”, no se ha vuelto a editar ninguna
obra de Traven. Algo decepcionante, y si no fuera por estos dos títulos de
Acantilado, una de las mejores editoriales de este país, nos tendríamos que ir
a finales de los años 80 del siglo XX, y quedarnos con esas ediciones del desaparecido
pero consistente Club de Lectores.
Y ya puestos a pedir en temas marinos, estaría bien que se reeditara “El enigma de
las arenas” del interesante personaje irlandés Erskine Childers.
“Puente en la selva” fue la segunda novela que leí de Traven, y aunque no
posee la fuerza narrativa de “El barco de la muerte”, me atrapó. Una historia
más sencilla, ya trasladada a suelo mexicano. A todos nos encanta la película
de John Huston “El tesoro de Sierra Madre”, y la novela tampoco defrauda. Si no
fuera por Huston… ¿qué habría sido de ella? Una auténtica novela de aventuras.
¿Quién lee hoy en día novelas de aventuras? Parece que los jovencitos deben
leer a Jules Verne, y después pasar a otra cosa. Una pena.
“Los recogedores de algodón”, enmarcada en una zona de producción
algodonera, recoge las desventuras de hombres que trabajan y trabajan y
trabajan, y los mejores de ellos (mejores por ser más fuertes físicamente,
mejor adaptados, tener una educación algo mejor que la media) pueden ahorrar
algo y largarse a otro sitio. Hay un crimen de por medio. Y un final bastante esperanzador.
Traven, y esto vale para cualquiera de sus novelas, describe a golpe de
machete (como he leído en algún sitio), no se deja llevar por florituras, ni
adornos ni una estética concreta. Pero es uno de los mejores abriendo el
camino, que es de lo que se trata. Y saca oro de situaciones aparentemente
inanes, cotidianas, incluso aburridas, y va tejiendo un hilo de actitudes,
pensamientos, situaciones y posibles consecuencias… que acechan poco a poco a
los protagonistas de sus historias. Lo dice todo tan clarito, que nadie con un
mínimo de sensibilidad quiere dejar de leer qué es lo que realmente ocurre en
esa plantación, camino o pueblucho.
Las novelas de
la selva (The Jungle Novels)
“Government” es la primera. Gobierno. Traven explica con paciencia cómo es
eso de ir adquiriendo poder, influencia y fortuna. Se comienza con una pequeña
tiendita, trabajando mucho, eso sí. Explotando a los que te rodean. Y poco a
poco la explotación aumenta. Y alguien, esa araña que va construyendo su tela,
va cosechando por aquí y por allí. El soborno constante ayuda. Las autoridades
harán la vista gorda, siempre que caiga algo en la mano. Desde el simple
funcionario de un poblado de mala muerte, hasta el que tiene una mejor posición
en un pueblo grande. La ambición de acumular más, la obsesión por alcanzar más.
Quien esté en mejores condiciones, quien aguante mejor esta dura carrera de
fondo es quien realmente conseguirá el poder tarde o temprano.
Surge el Porfiriato, de Porfirio Díaz, el dictador mexicano que duró hasta
1915. En 1910 comenzó la Revolución que nadie sabe en qué términos acabó, o
realmente cuando.
En “The Carreta”, la segunda, se explica desde los estratos más pobres cómo
funcionaba, o en qué se basaba, la prosperidad del país. Básicamente, la población
indígena (indios originarios, y también mexicanos pobres) era esclava. Por una
serie de leyes y costumbres, los trabajadores constantemente estaban endeudados
con sus capataces. Y no había manera de saldar la deuda, por muchos años que se
trabajaran. Traven narra e instruye. Y en “The Carreta” hay unos capítulos
especialmente brillantes en los que describe las fiestas de un pueblo, que
duran dos o tres semanas. Los que tienen algo de autoridad se encargan de
ejercerla oportunamente, de conseguir sus correspondientes sobornos y
trapicheos varios y numerosos. Los que pueden dejar de lado el trabajo
cotidiano por unos días, se emborrachan, se gastan lo que tienen y no tienen,
se endeudan mientras creen que descansan y disfrutan.
Y vuelven al trabajo. Cada carreta, vieja, demacrada, gastada es responsabilidad de su conductor. Y la carga que lleva encima. Conducirla por los caminos empedrados, embarrados, a unos pocos centímetros de espectaculares precipicios... el riesgo de ataques por parte de forajidos... El conductor debe tener pericia, coraje, experiencia, y saber ayudar al resto. Si algo sale mal, su deuda aumenta. Si todo va bien, lo único que hace es retrasar en algo el aumento de su deuda para con su capataz.
Y aún así, tienen algo de libertad. Las monterías deben ser peores. A esas todavía no he llegado. "March to The Monteria" es la siguiente en el ciclo. El protagonista debe abandonar a su novia, joven india con la que se ha comprometido, para ir a rescatar a su padre que ha caído en desgracia por una deuda, y es tratado como un esclavo en una plantación.
Tal y como se describe la situación, que hubiera una Revolución parece
algo lógico. (fuera
como fuese ésta, que no soy ningún experto en la materia ni mucho menos).
Un pequeño párrafo de la novela, de lo más revelador. Que cada uno y cada una saquen sus propias conclusiones.
Esta es mi edición.
Y otras: